Una mirada al IBCF y su sistema de información
- 26 abr 2017
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Tras la ola de indignación que ha causado la atroz muerte de la niña Sara Yolima Salazar en el municipio de Armero Guayabal en el Tolima, sólo queda preguntarse qué puede hacerse para que casos así no vuelvan a ocurrir jamás, teniéndose en cuenta que la entrega de la niña a sus padrinos se realizó bajo la aprobación de las autoridades respectivas, conforme a la información suministrada por los medios.
En realidad, si se mira con detenimiento el ordenamiento jurídico y específicamente la Resolución 652 de 2011 del ICBF (ver artículos 9 y 12.1) , dicha entidad, debe realizar seguimientos a estos procesos, lo que incluye las visitas de una trabajadora social e inclusive psicóloga, lo que probablemente no se realizó, porque de ser así, teniendo en cuenta lo dicho por los médicos tratantes de Sarita, hubiese podido ser detectado el maltrato por los profesionales que deben realizar dichas visitas, más aún frente a la información que dicen los médicos del pueblo le dieron a las autoridades correspondientes acerca del maltrato de la niña, un año atrás.
Además, frente a la supuesta coordinación de los casos entre comisarías de familia y el Instituto ICBF, ni siquiera se puede realizar de una manera oportuna, porque no se cuenta con los medios técnicos para ello, pues no está implementado el SIM, Sistema de Información Misional, que pretende tener la información inmediata y oportuna de los procesos de restablecimiento de derechos del niño. Mientras tanto les toca a las comisarias coordinarse con papel.(Ver articulo 10 Resolución 652 de 2011)
Ahora, no sirve de nada para la ejecución de las funciones del ICBF la percepción de los funcionarios; trayendo lo dicho por una ex comisaria de familia, quien definió su antiguo trabajo coloquialmente bajo la expresión “es una papa caliente”, en el sentido de que en muchas oportunidades no se brinda el apoyo, ni las herramientas suficientes para la adopción de las medidas que han de tomarse para el restablecimiento de derechos del niño, por parte del ICBF, y cuando pasa algo terrible con los niños, dejan sin apoyo a los funcionarios para endilgar responsabilidades a nombre propio y no de toda la institución.
Si bien es cierto muchos funcionarios no realizan sus labores como debe ser, también lo es la deficiencia estructural con que se cuenta para dejar un niño en un hogar sustituto o de paso en muchas oportunidades, y ver con tristeza en dichos hogares niños en condiciones carentes de afecto, porque son muy pocos los sitios con que se cuenta con un equipo interdisciplinario para ayudar al niño y con el seguimiento efectivo por las autoridades, de las condiciones en que quedan con estas nuevas familias.
Así la problemática es compleja y ha de verificarse la organización del bienestar familiar y con un sin sabor en la boca no cabe más que preguntarse; ¿si se hubiera realizado el seguimiento al caso de Sarita hoy estaría viva?, Muchas de las herramientas que necesitamos están, sólo falta la voluntad de ejecutarlas, finalmente hay principios y valores superiores que están por encima del principio de sostenibilidad fiscal del instituto, porque gran parte de no poner en marcha las normas se debe a ahorrar dinero, mientras los corruptos se apropian del dinero de la comida y educación de los niños, a ahorrar; pero acabando con la corrupción.


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